PRIORAT

TONI ORENSANZ
Otra de molinillos

LA VANGUARDIA - 17/04/2004
[TEXTO]

El Ayuntamiento de la Morera sigue entestado en instalar un parque eólico a un kilómetro del pueblo, en el Montsant. El delegado del Govern en el Camp de Tarragona, Xavier Sabaté, lo ve con buenos ojos y afirma: “Es la comunidad local la que tiene que tomar la decisión sobre cómo desarrollar su territorio...”. Hasta ahí, la frase es fidedigna. Lo que viene ahora es una continuación ficticia de la frase de marras: “Por lo que, como son los ayuntamientos los que deben decidir sobre su territorio, y Catalunya está compuesta íntegramente por municipios, hemos decidido cerrar la Generalitat, y adiós muy buenas, yo me largo para casa a hacer macramé y que cada comunidad local decida lo que más le convenga”.

Veamos: lo de escuchar a los municipios es lo que hay que hacer. Y lógicamente, cada comunidad tiene el derecho y el deber de planificar cómo quiere crecer y qué quiere hacer con su territorio. Pero de ahí a que sea cada municipio el único “actor” que deba decidir si en su territorio va o no va un parque eólico, media un trecho. Lo racional es que tengamos, de una vez por todas, un plan que determine una política energética definida para el país y que se termine lo de las eléctricas llamando a las puertas de todos los ayuntamientos.

Que yo sepa, el territorio sobre el que tiene competencias la Generalitat es toda Catalunya. Y la política energética es un asunto lo suficientemente serio como para tener algo que decir, y no dejarlo todo en manos de los municipios. Estaría bien terminar con el “campi-qui-pugui” de los últimos años en materia eólica, del mismo modo que el Gobierno de Maragall pretende regular la conservación del paisaje costero y el crecimiento urbanístico. Más allá de discursillos de enjundia nacional que ya nos sabemos de memoria, estaría bien que alguien gobernara de una vez con visiones de conjunto y con una cierta planificación. La energía eólica es positiva. Pero no me gustaría vivir en un país donde, mirara donde mirara, sólo viera molinillo. El paisaje también es un valor: ayuda a vivir e, incluso, a ser feliz.

TONI ORENSANZ, periodista

 

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